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Concentración II – El desafío de mantenerse en el presente.

Es el turno de repasar algunos de los llamados distractores internos , que están relacionados con como nosotros percibimos las situaciones y como decidimos enfrentarlas:

Ø Pasado: Autoreproches por errores que se cometieron hacen que uno convierta un error en dos (o más) ya que al error ya producido se le suman los que uno comete mientras todavía piensa en el primero. Los reproches y los insultos a uno mismo generalmente no conducen a ningún lado más que a hacer que uno se mortifique, se sienta mal con uno mismo, baje su autoconfianza y lógicamente todo esto se va a ver reflejado en su juego. Uno de los desafíos mentales más grandes que tienen los deportistas es el de no «engancharse» o no «darse manija» con incidentes y oportunidades que ya han pasado.

Ø Futuro: Estar pensando en las consecuencias que puede tener embocar o fallar un putt, en el resultado final del torneo, hace que aumente la ansiedad. Se deben cumplir con las etapas paso a paso, ni anticiparse demasiado ni estancarse en el pasado sino atender a lo que se está haciendo en ese momento y en ese lugar. Para ello es muy importante desarrollar una sólida rutina pre-tarea.

Ø Motivación inadecuada: Si uno no le encontró el gustito al juego difícilmente se concentre. Este puede ser el caso del niño que es llevado a la escuelita de golf del country a realizar una actividad que no le interesa.

Ø Excesivo análisis de la mecánica corporal: Cuando se está aprendiendo un nuevo gesto técnico es común que uno preste demasiada atención a la mecánica del movimiento y que, por lo tanto, la acción no sea muy fluida. Rotella, y otros autores, hablan de una mentalidad de confianza y una mentalidad de práctica. La mentalidad de práctica es la analítica, la que descompone el movimiento del swing y busca detectar los errores. La mentalidad de confianza es la adecuada para llevar al campo de juego, es cuando uno confía en sus golpes y simplemente «deja que salgan», sin analizar el grip, la posición del codo, la rotación, etc. La mentalidad de confianza es otra habilidad que se va practicando e incorporando ya que al principio puede ser difícil desprenderse del análisis a que sometemos a nuestros movimientos en el driving range.

Ø Ansiedad: Si bien es necesario un nivel adecuado de ansiedad para cualquier tarea que uno emprenda una cantidad excesiva de la misma tiene efectos perjudiciales tanto a nivel somático, como cognitivo y motor.

A nivel cognitivo produce diversos efectos (seré muy breve pues este tema demanda varios artículos completos):

– Reducción en el campo atencional. El jugador en lugar de tener un amplio espectro de todo el campo de juego anda como con anteojeras (como las que se le ponen a los caballos), puede cometer el error de no tomar en cuenta ciertos aspectos relevantes para la tarea.

– Cambios en los niveles de concentración. La mente del jugador va «a mil» haciendo que no pueda detenerse en algo sino que su concentración salta de una cosa en otra.

– Pérdida de control para fluctuar atencionalmente. Se refiere a la capacidad de controlar el foco de la concentración de interno a externo y de amplio a estrecho. Esto hace que el jugador no pueda distinguir los estímulos útiles de los inútiles.

– Preocupación.

– Sentimiento de agobio y confusión.

– No sentir control.

– Dificultad para tomar decisiones, dudas, inseguridad, falta de confianza.

– Autoverbalizaciones negativas. Ejemplos, «no vamos a poder empatar», «no me sale una», «hoy no es mi día», «soy un #@%&€#*!» (complete con su insulto preferido).

Ø Fatiga: La concentración requiere de un «esfuerzo mental», por lo tanto, es lógico que después de un tiempo, el cansancio, tanto físico como mental, influya en esta capacidad. Es importante regular la intensidad de la concentración, por ejemplo, aprovechando los momentos entre un golpe y la preparación del siguiente para «bajar» el nivel de concentración, ya que mantenerla al 100% durante las cuatro horas y pico que puede durar una ronda es muy difícil y produce un desgaste excesivo e innecesario. Esto puede resultar algo riesgoso, ya que uno corre el peligro de no volver a concentrarse adecuadamente.

Este es otro motivo por el cual es importante conocerse y tener una sólida rutina pretarea que sirva para tener el nivel apropiado de concentración en el momento justo.

Entonces, la concentración presenta el desafío de mantenerse concentrado en el presente, en el aquí y ahora , sin adelantarse al hoyo 19 ni quedarse en la salida del bunker del 3, focalizando en los aspectos relevantes de la tarea y sin dejarse invadir a la hora de jugar por el análisis de los movimientos o la presión a la que nos auto sometemos cuando empezamos a contemplar la importancia que puede tener un golpe.

Por último, quisiera señalar una situación paradójica relacionada con la concentración que se produce cuando uno se esfuerza demasiado en concentrarse. La concentración puede ser dividida en pasiva (que está relacionada con algunas formas de meditación) y la activa, que se produce cuando dirigimos voluntariamente nuestra atención hacia algún estímulo. Sin embargo, si nos esforzamos demasiado en concentrarnos terminamos «concentrándonos en estar concentrados» y no en la tarea que debemos realizar, por lo tanto, esto termina actuando como un distractor.

Entonces, si bien, cuando nos queremos concentrar nosotros dirigimos nuestra atención hacia un estímulo, este proceso debe desarrollarse del modo más natural posible. Cuando utilicemos una estrategia de concentración esta tiene que estar bien practicada y automatizada para que no actúe como un distractor más.

LIC. CARLOS GIESENOW
Psicólogo especializado en deportes
Tel/Cel: 11.6006.0567
cgiesenow@mariocrisci.com
http://www.cimaperformance.com

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